ALMA NUA

ALFONSINA STORNI

Sou uma alma nua nestes versos,
Alma nua que angustiada e só
Vai deixando suas pétalas dispersas

Alma que pode ser uma papoila,
Que pode ser um lírio, uma violeta,
Um penhasco, uma selva e uma onda.

Alma que como o vento vaga inquieta
E ruge quando está sobre os mares,
E dorme docemente numa fenda estreita.

Alma que adora nos seus altares
Deuses que não descem para a cegar;
Alma que não conhece barreiras.

Alma que fora fácil de dominar
Com apenas um coração que se partira
Para no seu sangue cálido a regar.

Alma que quando está na primavera
Diz ao inverno que demora: volta,
que caia a tua neve sobre a pradaria.

Alma que quando neva se dissolve
Em tristezas, clamando pelas rosas
Com que a primavera nos envolve.

Alma que por momentos solta borboletas
A campo aberto, sem estabelecer distâncias,
E lhes diz: saboreai todas as coisas.

Alma que há-de morrer de uma fragrância
De um suspiro, de um verso em que se roga,
Sem perder, podendo-o, a sua elegância.

Alma que nada sabe e tudo nega
E negando o bom o bem propricia
Porque é negando como mais se entrega.

Alma que costuma ter como deleite
Palpar as almas, desprezar cicatrizes,
E sentir na mão uma carícia.

Alma sempre dela mesma insatisfeita,
Como os ventos vaga, corre e gira;
Alma que sangra e sem cessar delira
Por ser o navio em marcha da estrela.

Poema “Alma Desnuda”, do livro “Irremediablemente”, 1919

ALMA DESNUDA

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

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Bruno Fidalgo de Sousa

Bruno Fidalgo de Sousa

Depois da dança, o lobo avança, encontra a curva.

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